y me cuesta reconocerme.
A veces me pierdo, sí,
para encontrarme de a pedazos
en otras personas.
No son más que trozos
enojados de abandono propio,
enojados de frustraciones,
enojados de no saber,
enojados de saber y no querer,
con sed de sangre propia
para, quizás así, conocer mi sabor.
Te combato, te padezco, te digo.
Pero no, no es contra vos,
esa lucha soy yo.