Pinta caritas en sus dioses inventados.
Les habla, les ata el pelo.
Los domingos no come.
Carcome.
Tiembla con la mañana
pero cae la noche rendida
como ayer
y como ayer
y como ayer
Y si todos somos lo mismo
por qué mi tristeza me lleva tan lejos.
El sol no calienta en ningún polo,el polo no arremede ningún sol
y cuál es el punto entonces.
Lloren, cristianos, a sus demonios nocturnos.
Calmen la sed del hambriento
como si pudieran ver sus lágrimas empedernidas
intentando salir a gritos.
Todos los caminos conducen a Roma,
todos los caminos conducen a Roma.
Las gargantas se secan al sol.
Las lunas se secan a las gargantas,
succionadas como por alimañas
que le arrancan los pelos
llorando, moqueando.
Pero basta.
En un sueño bien dormido
me contaste el secreto
sin haber entregado tu alma.
Y es que en la dedicación está la paz.