jueves, 24 de mayo de 2012

Me gusta pensar en mil veces vos, 
corriendo atrás mío mientras me tiro a tu pileta
negra, con una bolsa de oro en cada mano, 
esquivando en la caída al cartel que dice
"NO ALIMENTE A LOS PECES".
Tirándome, con una sonrisa en cada oreja
que se va llenando de agua y mis pestañas
tan amontonadas por el cloro de lo negro
y los dedos arrugados de frío, porque cuando
pasa mucho tiempo se tiene frío y que para qué
abrir los ojos si tu agua es negra, y no voy a
poder ver nada, otra vez, y que dónde
estarán las otras novecientas noventa y nueve 
vos, mientras yo estoy alimentando a tus peces
con estos retacitos de vos, los alimento, 
y ellos me siguen en el agua, como siguen la 
luz, sin saber en dónde queda el túnel.
Y vos tampoco entendés nada.