viernes, 13 de julio de 2012

Respiro menos, siento más.
Tu cama tomó mi forma,
pero es que no quiero derretirnos:
Sé que se acerca la navidad,
puntual como cada año, 
las luces de colores lo previenen.
O tal vez sólo sea la lluvia, 
y este charco de sangre 
iluminado por la calle.
Alimento a sus peces, 
aunque el cartel sobre el 
charco me diga que no.
Puedo sentir mi pelo, 
que se convierte en venas
cuando estoy en la ducha.
Quizás estoy en la ducha
y no pueda quitarme sola
el vestido gris.
Transparente de mi.
No más llamados para vos,
no más llamados, dijo.
Mi pelo se siente suave y 
enamorado de tu vida, 
pero más, mucho más de la mía.
Y mucho más corre la sangre 
cuando es de otro, y entonces
tal vez me deje tomar la forma 
de tu cama, respirando menos
hasta sentirlo todo en mi.
Me atrae tu feminismo
sosteniendo un elefante
en tus bracitos tan frágiles,
en completa armonía,
besando por los ojos
a quien quiera mirarlos,
evocando mis fantasmas
por si quiero recordarlos.
a veces creo en que si
no creo en que soy
algo más que esto que soy
podría morirme,
sin darme cuenta dejar
de ser otra parte de mi,
que es en realidad
inmortal.