todas se llaman ella
para disimular que tropieza
siempre con la misma.
Me pongo mis mejores zapatos,
me envuelvo en sonidos de joyas
y escucho las canciones de moda,
¡Has hecho un trabajo estupendo, mujer!
Es más fácil cubrir la casa con almohadones
que juntar las piedras,
y luego
sólo queda caer segura,
como quien corre a mil voces
en su cabeza
y camina sobre silencios
por la casa.