jueves, 18 de octubre de 2012

Sinestesia


Anoche te soñé.
Eras un pájaro, tan verde
como mis uñas.
Tenías una llama color
amarilla, intensa, que 
nacía desde el centro de tu 
pecho y se convertía en rojo
brotando de tus ojos de animal.
Eras un pájaro hermoso.
-Sos un pájaro hermoso.
Te repetí durante dos mañanas, 
pertenecientes a cuatro noches.
Esa tarde desperté confundida, 
lejos de casa. Intenté tomar un 
tren desconocido, me desesperé
pensando en comida y agua, y en 
cuántos días estuve dormido, 
sin soñar con vos, ni conmigo.
Eras mi pájaro, un pájaro 
hermoso. 
Una jaula vacía será 
más que pequeña.
No hace falta un cadáver para
llorar tu ausencia.
Ya no hay fuego, ni verde.
Si lo hay, yo no sé dónde.
Ni mi madre, ni la gente que 
dice compadecerse de la 
situación. 
Voy a chuparme fuerte
desde el ombligo
hasta hacerme un bollito
que quepa en la palma
de nuestras manos.

y meterme en tu jaula
a esperar otra mañana 
y otra noche. 

Tantas veces tardé.