Puedo jugar a ser una niña,
ponerme vestidos lindos,
todos blancos, como mis
deseos de cruzarte sin
llamarnos, así como arte de
un destino que dice que
sí-se-puede
sí-se-puede
Voy a sentarme con un
globo rojo en la mano,
en un banco bajo un árbol,
a esperar un domingo de sol.