Puedo ver tus palabras espiralándose
como un caracol,
cubriendo por completo mi córnea,
mi mente cubriéndolas a ellas.
Si mi tinta pudiera recrear tu torso,
y así convertir a esas palabras, ahora exhaladas por vos,
en sonido inhalado de mi propio aire,
entonces el caracol sería tan grande
como la luna.
Y vos.