jueves, 21 de junio de 2012

Cuando sacás la manteca de la heladera, cambia.
Lo primero que notás es la decadencia de su firmeza.
Lo que antes te costaba tanto raspar con el cuchillo ahora cede, cómodamente se amolda al metal o la madera que lo arrastra, y se despega del resto con pereza. También pierde su blancura y se torna amarillo enferma, orgánica y aplastada. Hasta su envoltorio que lucía tan plateado y robótico ahora produce rechazo, mientras se achancha a la forma que le dicta la fuerza de gravedad, y mirar de frente al foco. Pero ella, ella 
ntensifica su color cuasi artificial mientras se derrite, pierde sus líneas, se torna fea, y es como una señora con sobrepeso y piel brillante, parecida a muchas cosas o distinta a ella misma.

Al final puede ser grasa, o aceite, o manos y bocas brillando a la luz, una torta, pero no debemos olvidar nunca, nunca, que ella era un pan manteca.

lunes, 18 de junio de 2012

Mientras hablaba con el taxista de lo cansada que estaba vi la silueta de un chico de mi edad, dibujando un monstruo del otro lado de su ventanilla empañada. Y yo también soy ese chico, y yo también soy ese clima que hace ahora, y duro lo que dura una lluvia. Y yo también soy ese monstruo, saludando en la ventana, ventanilla, a la vista sin saber siquiera que existe, y mucho menos que saluda. Y como si hubiera magia todo está bien, si sé que soy yo, yendo a mi (no lo borres). Me relajo y vuelvo a dormir. Al fin de mi calma le faltan unos cuantos pesos más para llegar, y solamente un pedacito de mi es el que viaja.

domingo, 17 de junio de 2012

 -Seguridad-
Superstición.
Le quiero decir que es lo mejor
y que me gustan sus capuccinos
y que coma alfajores Jorgito, si 
la convenzo de que son suyos.
Y que deje sus galletitas aburridas
y charlemos en la siesta, que 
siempre es más corta,
y que peine sus párpados
tan lacios, cuando me enseña
lo que piensa de la vida.
Y que sea una compañera

implícita y destinada
de vida.
Y que crea en las energías,

así se da  cuenta de que las tiene
y en vez de estudiar
salimos a aprender.
Sacame el cerebro 
y escurrilo en una taza de té,
no obtendrás más que 
palabras
de mi.
Ni de vos.
Amo ese momento
de bostezo de pétalos
y ver tu cara tan rosa
extasiada en la matriz
de esa frutilla
carnívora, 
atacando cardúmenes
de abejas 
fecundadoras
de flores
atrayentes
de tu
luz.
Como si fuera la paz.
No sabés reconocerme
en el silencio.
Nadie tiene por quién
quedarse
en el silencio.