Alguna vez chilló un marrano sin como.
Lo miro cortando animales.
Carne les llama él, pero yo
sólo veo animales.
Saca las vísceras.
Firme su mano,
roja y tibia de coágulos.
El perro muerde sin asco.
El hombre desolla y cuelga.
No hay lágrimas.
La naturaleza nunca lloró por nadie.
Aprendo.
Mastico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario