Llegaste por un camino ajeno,
miraste las flores de mi jardín e intentaste arrancarlas
sin derecho
con razón (quizás)
sin derecho.
Culpas,
juegos.
Tus palabras hablan de ansias y sueños, pero no de cariño.
Tus palabras fueron puestas en frascos en repisas de un zótano,
o en el ácido, o en la nube, pero no en mi.
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