Escucho a la gente,
leo. Se habla de una marca
de nacimiento, injerta en
el ombligo, atada a la médula.
Es difícil reconocerla
porque la camuflamos con piel
y le atamos el pelo con moños.
Una vez escuché a una hija
hablar de culpas y de fuego.
¿Si la nuestra fue de abandono
a quién hemos de culpar?
A veces siento que quiero ser
vital para vos, y que así me puedas
convencer de que soy vida para mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario