martes, 27 de septiembre de 2011

Es más fácil dar la vida a otra persona que sostenerla con tus propias manos.

Eso no es amor, no.  

lunes, 26 de septiembre de 2011

Llegaste por un camino ajeno, 
miraste las flores de mi jardín e intentaste arrancarlas
sin derecho
con razón (quizás)
sin derecho.
Culpas, 
juegos.
Tus palabras hablan de ansias y sueños, pero no de cariño.
Tus palabras fueron puestas en frascos en repisas de un zótano,
 o en el ácido, o en la nube, pero no en mi.

Una compañía.

Una nariz gigante, con poros gigantes, decorada con cariño;
una espalda torcida, que se amolde a tus curvas;
un cielo compartido en todos los azules, los rojos, los fríos;
una carta, un tres de copas, yo, o ella, u otra; 
un culpa, incentivada por mis negaciones;
una sonrisa, una mordida en la oreja;
un rasguño de secundaria;
un amor, mío, o suyo, o de ella;
un vacío que no puedo llenar;
una cajita de recuerdos;
un corazón que late;
una, dos, tres,
mil más.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Me estás hablando de muñecos rotos
y de todos modos me cansé de jugar.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Quisiera saber cuándo fue que mi blog se convirtió en mi tacho de basura.

Hablemos de obviobvio

Di vuelta al planeta 
para que entendiera cómo pensabas.
Sabiéndome dueña de la razón 
de comprender cada uno de tus actos,
los justifiqué ante vos misma, 
e intenté protegerte de tu persona.
Pero no.
No fue tu pedantería la que me corrompió, 
fui yo, intentando apalear a la verdad.

Hablemos de lo obvio

Cada vez que algo me tira un poco más abajo
y lo miro, y puedo mantenerme en mi lugar,
aunque me quede ahí, y sienta la aborrecible,
estúpida, estúpida sensación de sí, pero no,

sí.
Soy
un poco,
un poquititito,
más fuerte que ayer.
Hoy sólo para mi, para mi sola.