Puedo jugar a ser una niña,
ponerme vestidos lindos,
todos blancos, como mis
deseos de cruzarte sin
llamarnos, así como arte de
un destino que dice que
sí-se-puede
sí-se-puede
Voy a sentarme con un
globo rojo en la mano,
en un banco bajo un árbol,
a esperar un domingo de sol.
viernes, 1 de junio de 2012
jueves, 31 de mayo de 2012
Candelaria
Te veo parada, insegura.
Callando a las voces, que
Callando a las voces, que
son todas tuyas, para que nadie
oiga lo que querés escuchar.
Acá todos los espacios son cerrados
y tu cabeza gira para todos lados,
Acá todos los espacios son cerrados
y tu cabeza gira para todos lados,
rebotando en las paredes, millones,
infinita cantidad de paredes.
Las flores que juntás en el campo
ya no son para el florero de tu mamá,
ni nadie te tapa cuando hace frío,
pero tenés tanto amor..
Vení a tomar el té, y vamos a juntar
flores y reírnos, y te presento
a vos
Las flores que juntás en el campo
ya no son para el florero de tu mamá,
ni nadie te tapa cuando hace frío,
pero tenés tanto amor..
Vení a tomar el té, y vamos a juntar
flores y reírnos, y te presento
a vos
con vos,
y rebotas por las paredes
acompañada.
y rebotas por las paredes
acompañada.
Las luces y los jazmines que bailan en tu olor
no saben de viajes, ni de tu vida,
ni llegan a ver aquella rama encendida.
Sin fuego, sólo por brillar se enciende,
como tu belleza.
Como tu pureza aparente.
Un árbol puede enseñarte más movimientos
que la macumba que te acompaña.
Y yo no puedo cantarle más que al
vacío del padre, y a una oración
con sed de frutas frescas y
campos minados de flores, que sí
explotan cual minas, si caminás
sin mirarlas. Y es que no puedo
desatrapar mis ojos de tu mirada de cristal.
En el momento en que estallen no
quiero estar a tu lado, ni contagiarme
tus mocos. Me voy a vestir de azul, y
me voy a alejar cantando las canciones
que le enseñó Francia a mi abuela.
Aunque no sepa francés,
así tal vez, encuentre mi paz.
no saben de viajes, ni de tu vida,
ni llegan a ver aquella rama encendida.
Sin fuego, sólo por brillar se enciende,
como tu belleza.
Como tu pureza aparente.
Un árbol puede enseñarte más movimientos
que la macumba que te acompaña.
Y yo no puedo cantarle más que al
vacío del padre, y a una oración
con sed de frutas frescas y
campos minados de flores, que sí
explotan cual minas, si caminás
sin mirarlas. Y es que no puedo
desatrapar mis ojos de tu mirada de cristal.
En el momento en que estallen no
quiero estar a tu lado, ni contagiarme
tus mocos. Me voy a vestir de azul, y
me voy a alejar cantando las canciones
que le enseñó Francia a mi abuela.
Aunque no sepa francés,
así tal vez, encuentre mi paz.
jueves, 24 de mayo de 2012
Me gusta pensar en mil veces vos,
corriendo atrás mío mientras me tiro a tu pileta
negra, con una bolsa de oro en cada mano,
esquivando en la caída al cartel que dice
"NO ALIMENTE A LOS PECES".
Tirándome, con una sonrisa en cada oreja
"NO ALIMENTE A LOS PECES".
Tirándome, con una sonrisa en cada oreja
que se va llenando de agua y mis pestañas
tan amontonadas por el cloro de lo negro
y los dedos arrugados de frío, porque cuando
pasa mucho tiempo se tiene frío y que para qué
abrir los ojos si tu agua es negra, y no voy a
poder ver nada, otra vez, y que dónde
poder ver nada, otra vez, y que dónde
estarán las otras novecientas noventa y nueve
vos, mientras yo estoy alimentando a tus peces
con estos retacitos de vos, los alimento,
y ellos me siguen en el agua, como siguen la
luz, sin saber en dónde queda el túnel.
Y vos tampoco entendés nada.
Y vos tampoco entendés nada.
lunes, 14 de mayo de 2012
Silencio.
Humedad pestilente cubre la ciudad.
Quisiera mostrarte la luna
que solía ver tumbada en el pasto,
pero el humo de mi cigarrillo
la suicida entre sus costillas.
Silencio.
Las manijas de tus autos,
mis razones
y tu cara de perdida.
En dónde quedaron las primaveras
y los veranos
y los otoños
y los inviernos.
Un perro pasa y hace pis.
Si hasta parece que
se ríe de nosotras.
Humedad pestilente cubre la ciudad.
Quisiera mostrarte la luna
que solía ver tumbada en el pasto,
pero el humo de mi cigarrillo
la suicida entre sus costillas.
Silencio.
Las manijas de tus autos,
mis razones
y tu cara de perdida.
En dónde quedaron las primaveras
y los veranos
y los otoños
y los inviernos.
Un perro pasa y hace pis.
Si hasta parece que
se ríe de nosotras.
miércoles, 11 de abril de 2012
Cómo se hace para hablar del
cuchillo que se tiene en la lengua
atravesando de letra a letra las palabras
que te prometiste,
y también las que se dijeron.
las luces de las bicicletas,
las luces de las bicicletas,
los autos paseando en el parque,
las autopistas nocturnas.
Cuántas cosas extraño realmente.
Mi corazón no me deja dudar.
Por fin sé que es un error,
y entonces no me deja dudar.
Cuánto más profundo nadaré
Cuántas cosas extraño realmente.
Mi corazón no me deja dudar.
Por fin sé que es un error,
y entonces no me deja dudar.
Cuánto más profundo nadaré
en busca de las sirenas,
para sentir que valió la pena
morir en el fondo del mar,
respirando el mismo agua en
el que hacía pis cuando era chica.
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