Creo que es un recuerdo, o un sueño. La diferencia entre real o no se vuelve tan poco relevante luego de que esa sensación te invade y mil hormigas te suben al pecho y por el cuello, y sabés que son mil porque hasta sentís su peso presionando tus pulmones. Fue ese momento en que retiraste tu hombro para entregarme una sonrisa, que brilló mucho más cuando se vio entera, como si fuera luna llena la entregaste, con ojos cerrados de sueño y tranquilidad, totalmente en paz. Besé tu rostro suavemente con mi mano para no despertarte y recostaste tu sien bajo mi clavícula. Creo que quedabas perfecta. Creo que quedarías perfecta, porque, claro, ahí es cuando creo que es un sueño; es que volví a dormir. Cuando me desperté estabas en el baño, o poniéndote las zapatillas. Sin que te dieras cuenta me recosté en tu hueco, y las hormigas que se habían comido mis agallas se comieron también las palabras bonitas que pudieran detenerte, retener la sensación. Te miré. Te miré irte. A veces no puedo evitar alejarme mentalmente de la escena en la que me encuentro partícipe para quitar la responsabilidad de mis no-actos.
Tantas veces tardé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario