viernes, 16 de noviembre de 2012

Cuando ella toca su violín es como si se desvistiera de todos los colores. Todos menos el azul, que se convierte en azul muy intenso y lleno de matices en azul marino, en azul eléctrico, y el brillo de su azul en cada nota es como si llorara, como si estuviera todo ahí y estuviera naciendo y muriendo para dar paso a un nuevo tono. Y crea mareas de energía cuando una nueva frecuencia se mueve hacia los cuerpos del expectante, y te muestra lunas y noches sin estrellas. Hasta te muestra rojos y amarillos, sin salir nunca del azul.Una vez la vi tocar y lloré.
Miré mis ojos tan llenos de todo

que no pude ver nada.

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